La medicina psicosomática parte de una observación que cualquier médico con años de consulta reconoce: muchos síntomas físicos no se explican del todo con las pruebas habituales, y muchas enfermedades orgánicas evolucionan mejor o peor según el contexto emocional y vital del paciente. Una gastritis que se reactiva en épocas de tensión, un insomnio que se cronifica tras un duelo, una migraña que aparece siempre en los mismos escenarios, una fatiga que ninguna analítica termina de aclarar.
En la consulta del Dr. Salama estos cuadros no se despachan con un “no tiene usted nada”. Se estudian. La primera visita se dedica a reconstruir la historia clínica completa: qué síntomas hay, desde cuándo, qué pruebas se han hecho, qué tratamientos se han probado, qué ha mejorado y qué no, y qué está ocurriendo en la vida del paciente. A partir de ahí se orienta un plan de seguimiento y tratamiento personalizado, que puede combinar medidas médicas convencionales, cambios de hábitos, acompañamiento emocional y, cuando tiene sentido, otras herramientas terapéuticas, siempre dentro de la medicina.
Este enfoque resulta especialmente útil en trastornos funcionales y en enfermedades cuya evolución puede verse condicionada por factores psicológicos: migrañas, artrosis, asma, alergias, dermatitis atópica, psoriasis, gastritis, úlcera duodenal, hipertensión arterial esencial, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, estrés crónico, insomnio, distimia y colon irritable, entre otros.