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Quién soy

Dr. Joseph Salama. Médico y Doctor en Psiquiatría. Más de cuarenta años de experiencia clínica entre la sanidad pública andaluza y la consulta privada, presencial y a distancia.

Una vida dedicada a la medicina

Nací en Tánger en 1959. Finalicé mis estudios de Medicina en 1983 en la Facultad de Medicina de Málaga y completé mi formación con un stage hospitalario en el Wolfson Hospital de Tel Aviv, en Israel. Aquella primera etapa, entre dos países y dos sistemas sanitarios, marcó una manera de entender la profesión: el médico debe adaptarse al paciente que tiene delante, a su idioma, a su cultura y a su circunstancia, y no al revés.

En 1986 comencé mi trayectoria en el Servicio Andaluz de Salud. Desde entonces he trabajado en medicina general, en urgencias hospitalarias, en pediatría y en salud mental. Pocas escuelas enseñan tanto como una guardia de urgencias o una consulta de atención primaria: por ellas pasa toda la medicina, desde el catarro banal hasta la enfermedad que cambia una vida, y el médico aprende a distinguir lo urgente de lo importante, y lo orgánico de lo que tiene raíces en otra parte.

Hoy compagino mi labor como Médico de Atención Primaria del Sistema Sanitario Público Andaluz con la consulta privada, centrada en medicina general, medicina psicosomática, salud emocional, segunda opinión médica y valoración médica pericial.

Retrato del Dr. Joseph Salama
Datos profesionales
NombreJose Salama Benatar
Nº de colegiado292904118
LicenciaturaMedicina, Univ. de Málaga (1983)
DoctoradoPsiquiatría y Psicología Médica (1994), cum laude
ConsultaC/ Maestro Solano 2, Local 9, Torremolinos (Málaga)

Doctor en Psiquiatría: la tesis que orientó una carrera

En 1994 obtuve el grado de Doctor por el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad de Málaga, con la calificación de sobresaliente cum laude. Mi tesis, «Un estudio de las actitudes en la vejez», investigaba cómo ciertas actitudes —hacia la muerte, la religión o la drogadicción— se transmiten entre generaciones por modelaje y aprendizaje, y no por herencia directa.

Aquella investigación me dejó una convicción que ha orientado toda mi práctica posterior: gran parte de lo que llamamos "carácter", "manera de enfermar" o incluso "manera de envejecer" se aprende, y lo que se aprende puede revisarse. De ahí nació mi interés por el estudio de las actitudes, el modelaje y la medicina psicosomática: campos que ayudan a entender cómo lo que pensamos, sentimos y aprendemos influye en cómo el cuerpo expresa el malestar y en cómo un paciente afronta su enfermedad.

A lo largo de los años he impartido cursos sobre toxicomanías, psicogeriatría, enfermedades de la vejez y enfermedades psicosomáticas, y he seguido ampliando mi formación clínica siempre desde el mismo criterio: primero la historia clínica, la exploración y las pruebas necesarias; después, solo aquello que pueda aportar algo real al paciente.

Dr. Joseph Salama

Después de cuarenta años ejerciendo la medicina he aprendido que escuchar la historia completa de una persona vale tanto como cualquier prueba. La experiencia no sustituye al rigor, pero le da contexto.

Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría

Credenciales y pertenencias profesionales

  • Doctor en Medicina y Cirugía. Doctor por el Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Universidad de Málaga.
  • Médico de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud.
  • Médico privado con consulta presencial y a distancia.
  • Experto en valoración de daño corporal e incapacidades médicas por el Instituto de Ciencias Médicas y Jurídicas de Granada, desde 1999.
  • Miembro de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicología Médica.
  • Miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología Médica.
  • Médico acupuntor por ASMENA.

Cómo entiendo la consulta

Después de más de cuarenta años de ejercicio, si algo he aprendido es que el diagnóstico es solo una parte del trabajo. Dos pacientes con la misma enfermedad pueden necesitar abordajes completamente distintos, porque la enfermedad no ocurre en un laboratorio: ocurre en una vida concreta, con un trabajo, una familia, unas preocupaciones y una historia detrás.

Por eso en mi consulta la primera visita se toma el tiempo que haga falta. Repasamos juntos la historia clínica completa, las pruebas realizadas, los tratamientos probados y lo que ha funcionado y lo que no. Miro al paciente en su conjunto: el síntoma físico, el contexto emocional, los hábitos, el sueño, la alimentación y el momento vital. Solo después se orienta un plan, que puede incluir medidas médicas convencionales, derivaciones a especialistas cuando hacen falta, cambios de hábitos, acompañamiento clínico y, en casos seleccionados, apoyos complementarios valorados con prudencia.

Trabajo igual cuando el motivo de consulta es pericial: una valoración de incapacidad o de daño corporal exige el mismo rigor que un diagnóstico, porque de ese informe pueden depender decisiones laborales, administrativas o judiciales importantes para el paciente. Mi compromiso en esos casos es la independencia: un informe basado en la documentación clínica, la exploración y la coherencia del cuadro, sin promesas de resultado.

Tres principios que resumen mi práctica

  • Escuchar primero. La mayoría de los diagnósticos están en la historia del paciente; las pruebas, después, confirman o descartan.
  • Mirar a la persona completa. Cuerpo y mente no enferman por separado, y el seguimiento de cualquier enfermedad mejora cuando se atiende al conjunto.
  • Prudencia con lo complementario. Las terapias complementarias pueden sumar en casos concretos, pero nunca sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento médico convencional.

Por qué "medicoexperiencia"

El nombre de este dominio no es casual. Si tuviera que resumir en una palabra lo que ofrece esta consulta, sería esa: experiencia. No como argumento de autoridad, sino en su sentido más práctico. Más de cuarenta años de medicina significan haber visto miles de veces cómo debuta una enfermedad, cómo evoluciona, qué tratamientos funcionan en qué pacientes y cuáles fracasan; significan reconocer el cuadro atípico, el síntoma que no encaja, el caso que necesita una prueba más antes de cerrarse; y significan también saber cuándo lo que el paciente necesita no es otra receta, sino tiempo, explicación y un plan que pueda cumplir.

Esa experiencia es transversal: la misma mirada sirve para orientar un insomnio rebelde, para seguir una enfermedad crónica, para integrar en un informe pericial lo orgánico y lo psíquico de un caso de incapacidad, o para decidir con prudencia si una técnica complementaria tiene algo que aportar. A ella se suma la doble formación —medicina general y doctorado en Psiquiatría— que permite mirar al paciente completo, cuerpo y mente a la vez, que es como los pacientes existen en realidad.

Motivos de consulta más habituales

A lo largo de cuatro décadas de ejercicio, las consultas recurrentes se ordenan en bloques bastante claros. En el terreno psicosomático: ansiedad con síntomas físicos, estrés mantenido, insomnio y trastornos del sueño, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, colon irritable, enfermedades crónicas del colon, migrañas y cefaleas, gastritis, úlcera duodenal, dermatitis atópica, psoriasis, asma, alergias, artrosis, HTA esencial, hígado graso, colesterol y dislipemias mixtas, acúfenos y tinnitus, aftas recurrentes, bruxismo, astenia y agotamiento físico y psíquico, candidiasis recurrente, cólicos nefríticos de repetición, prurito sine materia e hipo persistente.

En el terreno de la salud mental y la esfera emocional: estados depresivos y distimias, agorafobia, claustrofobia y amaxofobia, nerviosismo y trastornos de la conducta, neurosis, crisis existenciales, conflictología psíquica y traumas, intervención en crisis tras pérdida afectiva o duelo, bajo rendimiento escolar o laboral, eyaculación precoz, proyecto sentido y orientación vital, acompañamiento de adicciones y de psicosis funcionales cuando el paciente sigue un tratamiento principal.

En enfermedades crónicas y de la vejez: anemias crónicas, arteriosclerosis, adenoma e HBP, seguimiento de la enfermedad de Alzheimer, prevención y seguimiento de ictus, cuadros epileptiformes, polimedicación y deterioro funcional, síndrome del yacente, y acompañamiento prudente en pacientes con cáncer (sin promesas de cura, dentro de su tratamiento principal).

El listado completo, organizado por bloques y con descripción breve de cada motivo de consulta, está en la página de enfermedades atendidas.

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