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Benzodiacepinas en mayores: sueño, ansiedad y caídas
Las benzodiacepinas pueden aliviar una crisis de ansiedad o una noche imposible, pero en la vejez se vuelven medicamentos delicados. Si se mantienen meses o años aumentan caídas, confusión, somnolencia diurna, dependencia, peor memoria y accidentes. Revisarlas no es juzgar al paciente: es proteger su autonomía.
Caso típico: “sin la pastilla no duermo”
Una mujer de 84 años toma lorazepam desde que murió su marido. Al principio fue una ayuda. Diez años después se levanta de noche aturdida, se ha caído dos veces, duerme siestas largas y se queja de memoria. Cuando alguien propone retirarla, responde con miedo: “sin eso no duermo nada”. La dependencia no es solo química; también es miedo aprendido a pasar la noche sin un apoyo.
Por qué preocupan en geriatría
Las benzodiacepinas y fármacos similares reducen alerta, enlentecen reflejos, alteran equilibrio y empeoran memoria inmediata. En mayores con fragilidad, osteoporosis o hipotensión, una caída puede cambiar la vida. En pacientes con demencia pueden aumentar confusión y agitación paradójica. En EPOC o apnea del sueño pueden empeorar respiración nocturna. El mismo comprimido que a los 50 era tolerable puede ser excesivo a los 85.
Insomnio, ansiedad y duelo
Muchos tratamientos empiezan en momentos comprensibles: duelo, ingreso, crisis familiar, ansiedad intensa, dolor o insomnio persistente. El error no siempre está en iniciarlos, sino en no revisarlos. Cuando la causa inicial ya cambió, la benzodiacepina puede quedar como hábito, con rebote de ansiedad al intentar retirarla. El paciente no “abusa” necesariamente; a menudo nadie le explicó un plan de salida.
Retirada: lenta, pactada y realista
La retirada brusca puede producir insomnio de rebote, ansiedad, temblor, irritabilidad, confusión e incluso crisis convulsivas en determinados casos. Por eso se reduce despacio, con calendario, seguimiento y medidas de sueño. A veces se prioriza pasar de tomas irregulares a pauta estable antes de bajar. En mayores muy frágiles, el objetivo puede ser reducir daño y dosis, no retirar a cualquier precio.
Qué se valora en consulta
Se revisa qué fármaco toma, dosis, horario, años de uso, motivo inicial, intentos previos de retirada, alcohol, caídas, memoria, somnolencia, ronquido, EPOC, dolor, depresión, ansiedad y otros sedantes. También se pregunta por la noche real: hora de acostarse, siestas, despertares, nicturia, dolor, miedo y soledad. El insomnio rara vez se resuelve mirando solo la pastilla.
Alternativas y límites
Ayudan horarios regulares, luz de mañana, actividad física, reducción de siestas, tratamiento de dolor, nicturia o apnea, intervención psicológica breve y manejo de ansiedad. Algunos fármacos alternativos pueden ser útiles, pero ninguno es inocuo por ser “no benzodiacepina”. Sustituir un sedante por otro sin abordar la causa mantiene el problema.
Familia e informe
La familia debe evitar dos extremos: quitar la medicación de golpe o resignarse a que “con su edad ya da igual”. Un informe puede ordenar riesgos, pauta, caídas, deterioro cognitivo y propuesta de retirada coordinada con atención primaria. La decisión debe ser compartida y documentada.
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En el mayor, el diagnóstico no está solo en el órgano afectado. Está también en la medicación, la biografía, la autonomía y la forma concreta en que la familia sostiene el día a día.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Por qué un Doctor en Psiquiatría con tesis sobre la vejez
El Dr. Joseph Salama defendió en 1994 su tesis doctoral titulada "Un estudio de las actitudes en la vejez", leída en la Universidad de Málaga. Es miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología Médica. Esta trayectoria permite mirar los problemas del mayor como cruces entre enfermedad médica, estado mental, medicación, fragilidad, familia y decisiones reales, sin reducirlos a una sola etiqueta.
Cómo trabajar con la consulta
Escriba por el formulario o por email a salamaioseph@gmail.com explicando edad, diagnósticos, medicación, cambios recientes, autonomía, ánimo, sueño y documentación disponible. La consulta cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard. Si procede informe, se presupuesta aparte antes de redactarlo.
Preguntas frecuentes
¿Las benzodiacepinas causan demencia?
La relación es compleja. Sí pueden empeorar memoria, atención y caídas, y por eso conviene revisarlas.
¿Se pueden retirar después de muchos años?
A menudo se pueden reducir, pero despacio y con seguimiento. No debe hacerse de forma brusca.
¿Es mejor cambiarlas por otro somnífero?
No siempre. Muchos somníferos también aumentan riesgos en mayores. Primero se valora la causa del insomnio.
Formulario para estudiar el caso
Benzodiacepinas en mayores con prudencia
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